César Chávez

El actor Diego Luna tiene una amplia carrera en el cine mexicano, y comienza a crecer en el ámbito de la dirección y la producción. Después de su documental J.C. Chávez (2007) y su ópera primera de ficción Abel (2010), llega con su tercer largometraje (adicional a un fragmento de la película Revolución, y un filme de televisión), titulado César Chávez, en el que aborda nuevamente un tema de índole “social”.

En este biopic, Luna retrata la historia de un hombre llamado César Chávez que lucha por los derechos de los campesinos en los Estados Unidos, liderando a un gran número de personas que buscaban las oportunidades para sindicalizarse y ser respetados como muchos otros obreros y trabajadores. En la cinta queda clara la vena indiscutiblemente social que posee el protagonista, que pelea por el bienestar de la comunidad que lo rodea. Aunque pareciera que Luna conduce a Chávez a convertirse en un mártir, no cabe duda que su rescate como personaje es importante para la Historia.

El trabajo del director se nota más maduro y con un estilo que, poco a poco, va delineándose autoral. De su largometraje anterior a éste, ya hay más fuerza en sus personajes y definitivamente mayor control en sus decisiones. Al final, la película se cuenta con soltura y nos lleva de un hecho a otro por la vida del protagonista.

Tal vez, uno de los mayores aciertos de la cinta sea su reparto, encabezado por Michael Peña y America Ferrera, dos norteamericanos con raíces latinas que encarnan justo a ese mismo tipo de personajes. Junto a ellos, la participación de John Malkovich, que aunque no sea sobresaliente, siempre resulta afortunado verlo en pantalla, y en esta oportunidad, interpretando a un hombre que representa la fuerza estadounidense del trabajo.

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CesarChavez_01Todo el tiempo, la película se mantiene bajo una atmósfera cálida, donde predomina el amarillo que transmite la sensación de calor, tal como es la vida del campo en verano. De pronto hay un dejo de mirada fronteriza, dado que ese mismo tipo de color es común en las películas referidas al narcotráfico, en la que los desiertos se retratan en tonos ocres y los vapores emergen del suelo. Esa atmósfera sepia resulta efectiva, al recordar que la historia ha sucedido hace ya varias décadas.

Luna muestra todo desde la perspectiva de Chávez, es a él a quien sigue la cámara y a quien muestra en varias de sus facetas: él sufre, respira, añora, lucha… Por supuesto, mucha gente lo acompaña, pero todos pasan a segundo plano al lado del personaje legendario, un luchador incansable y dispuesto a perder todo con tal de recuperar aquello que alguna vez fue propio.

CesarChavez_02Lo que no puede negarse de la película es su valiosa aportación social, rescatando a una figura como la de César Chávez, que seguramente para muchos es desconocida, mientras que para otros tantos es alguien olvidado. Un sujeto humilde pero lleno de sed de justicia es el que mueve la película y a la gente que se contagió de su liderazgo, basado en los ejemplos de otros grandes defensores de los derechos humanos como Martin Luther King o Mahatma Gandhi, que sabían que la unión hace la fuerza y que la violencia no conduce a nada.

Por momentos se conduce al espectador hacia la misma desesperación que embarga al protagonista al no ver los resultados de su lucha de forma tangible. Días de continuo trabajo se ven opacados y derruidos por la incertidumbre y la hostilidad de los campesinos, que –como muchos otros- están suspendidos en la delgada línea que separa la lucha pacífica de la brutalidad. La vida golpea sin detenerse y es ahí cuando un dejo de descontrol e insatisfacción sacude la realidad de todos los involucrados.

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CesarChavez_03Aún con toda la presión social, Luna se da a la tarea de complicar la situación emocional de Chávez, poniendo en tela de juicio su papel como padre, contraponiéndole a una mujer –incluso- un poco más fuerte que él, y llevándolo a tomar decisiones en detrimento de su propia salud, con tal de recuperar el control perdido entre las llamas de la furia del pueblo.

Bajo el lema de “¡Sí se puede!” que aún hoy en día parece un mantra para el pueblo – para el mexicano, al menos- pasan días de caminatas, reuniones, pseudo-marchas, confrontaciones con el gobierno y la policía, huelgas y complots contra los productores californianos; días que parecen interminables, y que son consumidos por el campo, días que aparentan no tener noches, y por ello los descansos en la cinta son breves.

Al final, Diego Luna ha rescatado a una figura que forma parte fundamental de la historia de los Estados Unidos y de los campesinos del mundo, que tienen derecho reunirse para obtener mejores condiciones laborales. Quizá la película no sea una obra maestra, pero definitivamente es una ventana hacia un personaje casi desconocido, y una oportunidad para el director mexicano de acercarse a dos mundos y dos industrias vecinas.

Tráiler:

//www.youtube.com/watch?v=RzddKwNFkfE

 

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