Desde las altas montañas el mundo se ve mejor

Nací y he vivido en el departamento de Antioquia, la región cordillerana de los Andes de Colombia, que todos los de allí conocemos como “la montaña”. Quizás por ello, desde pequeño, siento una gran atracción por estas elevaciones, más aún, considerando que Fredonia, el pueblo donde nací, queda al pie del mítico Cerro Bravo, una de cuyas estribaciones es un cerro llamado Combia, situado directamente encima del pueblo. Todos en Fredonia lo conocen como un accidente del terreno que se puede venir encima del pueblo… y así ha sucedido varias veces. La última avalancha de piedras y tierra mató a más de 50 personas. Para los habitantes de la montaña antioqueña, ellas significan entonces atracción, belleza, placer y sufrimiento. Yo las veo como lugares a los cuales hay que subir, ya que siempre tuve curiosidad por contemplar el mundo más allá de las montañas y siempre he sentido que son sagradas, templos para la oración y la meditación.

En forma natural, me sentí atraído por una curiosa fotografía de la película alemana Der heilige Berg (La Montaña Sagrada, Arnold Fanck, 1926), que lanzó al cine a la bailarina alemana Leni Riefenstahl, quien se destacó también como directora de cine y murió recientemente a los 101 años de edad. En esta hermosa producción del cine mudo hay que destacar la forma en que fue filmada, en ambientes reales en los Alpes, sujetos a grandes dificultades. El diario La Vanguardia en 1927 1, relata cómo la protagonista, Leni Riefenstahl, se vio atrapada por un alud, mientras más de cien personas de la compañía miraban con horror cómo la nieve la cubría. Pero el actor principal Luis Trenker y el director, que eran conocedores de estos fenómenos alpinos, se dieron cuenta de que la  nieve era una masa algodonosa agitada por el viento y le gritaron a Leni que se dejara enterrar y que no temiera. Así fue, salió del accidente ilesa, mientras que no se dejó de filmar y la escena ha quedado como parte del filme. El mismo diario narra otro hecho, esta vez trágico, cuando Hans Rhode, desde un pico cercano, tomaba con un teleobjetivo las vistas de conjunto. En un momento difícil, tambaleó y cayó al abismo, sin que se haya sabido nada de él. Pero además del completo realismo y la maravillosa fotografía de esta película, hay que destacar la forma en que combina la danza con las emociones que genera la montaña. Lo hace a través de imágenes mentales y por medio de las escenas mismas que desencadenan los hechos que se narran. Der heilige Berg fue parte de un movimiento del cine alemán que rindió homenaje a los sentimientos que crean las montañas en las personas, algo que atrapó a Leni Riefenstahl para toda su vida. Tragedia, danza, belleza, libertad, autodescubrimiento, heroísmo y naturaleza, son los valores que se van tejiendo en películas como esta.

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Paramount

Una fotografía de montaña relacionada con el cine que siempre me ha llamado la atención es la que aparece en el símbolo de la productora de cine Paramount. Entre las casas distribuidoras de Hollywood, pocas han logrado mantener su logo original2. Una de ellas es Paramount Pictures, fundada en 1912 con el nombre de Famous Players Film Company por Adolph Zukor y los hermanos Daniel y Charles Frohman.  La versión inicial de la montaña del logo fue dibujada por W.W. Hodkinson, basada en el monte Ben Lomond de Utah. Con los años, se perfeccionó este símbolo, hasta que en 1953 se escogió uno basado en el pico peruano Artesonraju, en Ancash. Sin embargo, la montaña que asocio con este logo es el Monte Cervino, Citadel o Matterhorn, lo cual me lleva referenciar una antigua película de Disney que disfruté mucho en mi adolescencia y que recuerdo por la imagen de la famosa cordillera suiza. Se trata de Third Man on the Mountain (El tercer hombre en la montaña, Ken Annakin, EUA, 1959), un filme de gran calidad. Es la historia de un joven que participa heroicamente en la expedición que logró escalar por primera vez la montaña (en la cual había perecido antes su propio padre). La película está basada en la novela de James Ramsey Ullman, Banner in the Sky, que narra la primera ascensión de este pico. El monte Cervino es una montaña de gran belleza, la quinta en altura de los Alpes, que sobresale aislada y que ha fascinado a generaciones de exploradores y escaladores. El Cervino permaneció relativamente desconocido hasta 1865, donde se registró su ascenso exitoso, seguido por el trágico accidente de la expedición guiada por Edward Whymper. Doré hizo una magnífica ilustración de esta tragedia. Es uno de los picos más mortíferos de los Alpes. A la fecha ha cobrado la vida de unos 500 alpinistas.

La película registra muy bien todo lo que gira alrededor de un pueblo de montaña famosa: los hoteles donde pernoctan los visitantes, el ambiente de los guías, el folclor de la región, los cautivantes paisajes que favorecen las caminatas, la vida de campo. Está centrada en la cordillera, pero desde el punto de vista humano, de manera que no se da el protagonismo a las asombrosas hazañas de los escaladores, sino a las cosas que pasan entre ellos, y singularmente, a su sentido de lealtad y de sacrificio ante la adversidad. La montaña hace que las personas sean muy solidarias.

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Everest

Al hablar de montañas, y de fotogramas, no podría faltar la imagen del Everest, en los Himalaya, la montaña por excelencia. Son muchas las películas que se han hecho alrededor de esta cumbre imponente que solo vino a ser escalada en 1953. Escalarla se ha convertido en todo un montaje del alpinismo moderno, completamente especializado y planeado. Y, sin embargo, puede terminar en tragedia, como lo narra otra de las películas clásicas del montañismo, Everest (Baltasar Kormákur, EUA, 2015). En ella se nos cuenta lo que sucedió en 1996, cuando un grupo de expediciones comerciales llegan al Campo Base del Everest en ruta hacia la cumbre. Compañías como Adventure Consultants y Mountain Madness se encargan de asegurar que todo salga bien para sus clientes, algunos de los cuales son escaladores experimentados, mientras que otros no lo son tanto.

En estas aventuras, todo puede suceder y no siempre la logística es capaz de cubrirlo. En la película se aprecia cómo los experimentados guías se ven, de pronto, enfrentados a situaciones extremas con sus clientes y con ellos mismos, que dan lugar a retrasos, a riesgos enormes y, en este caso, a que algunos de los excursionistas mueran, incluso luego de haber llegado con júbilo a la cima para plantar la bandera de su país. La altitud y la falta de oxígeno pueden dar lugar a edemas pulmonares, a la pérdida de la consciencia y a alucinaciones. Las tormentas dañan las rutas y causan avalanchas y estas cosas pueden suceder inesperadamente.

Cuando ocurre un desastre, como tantas veces, aparecen distintas acciones de solidaridad y de heroísmo. La tecnología moderna y las misiones médicas transportadas en helicóptero bajo condiciones de mucho riesgo logran mitigar la tragedia. Pero tienen limitaciones en lugares tan inhóspitos.

No deja de ser la montaña un lugar peligroso. Pero el hombre siempre va a querer conquistarla, porque, como decía Edmund Hillary, uno de los primeros en escalar el Everest junto con el sherpa Tenzing Norgay, está allí. De alguna manera, desde las altas cumbres el mundo se ve mejor.

Referencias:

  • https://montanadeficcion.com/2012/01/05/1926-la-montana-sagrada/
  • https://redaccion.lamula.pe/2015/06/04/el-logo-de-paramount-pictures-fue-basado-en-un-nevado-de-huaraz/gianaguero/

 

Clip de La montaña sagrada

Clip de El tercer hombre en la montaña

Trailer de Everest

 

 

 

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