Dólares de arena

Geraldine Chaplin es una mujer francesa que en su senectud pasa una temporada de descanso en República Dominicana. Ahí descubre que siente un amor profundo por Noelí, una joven mujer de la región que trabaja cuidándola y haciéndole algunos favores. Es tanto el cariño que siente la mujer francesa por ella, que le proponer llevársela a Paris a vivir.

Mientras los directores muestran los hermoso paisajes de la costa, con el mar y su espuma, la tardes arenosas, las palmeras entre el viento, así se percibe la libertad que da la tierra, y el aprisionamiento que sienten los personajes entre las paredes del hotel, o las paredes de sus pequeñas casas que resguardan los cuerpos mundanos y limitan la vida.

La fotografía cálida y armoniosa se ve quebrada ante el estruendo del antro por la noche, los viajes en motocicleta y el quebrar de las olas. En esta tierra, el dinero pareciera ser la solución, y al mismo tiempo no significa nada, se disipa como un castillo de arena que se lo lleva el mar.

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