El crítico


Una temática que se ha cultivado en la historia del cine (y que aún hoy sigue practicándose), comprende lo que podríamos denominar el “metacine”, es decir, películas que hablan sobre otras películas. Una de las producciones más recientes que recurrió a ella fue Hitchcock (2012), dirigida por Sacha Gervasi y protagonizada por Anthony Hopkins, en el rol del maestro del suspenso. En ese film, se retrata el trasfondo de una de sus más grandes producciones: Psicosis (Psycho, 1960). Más recientemente, El sueño de Walt Disney (Saving Mr. Banks, John Lee Hancock, 2013) cuenta las peripecias que tuvo que enfrentar el productor y animador para realizar la película Mary Poppins (1964).

Sí resulta novedoso, en cambio, retratar la historia de un crítico cinematográfico; aunque tampoco debería parecernos extraño. A lo largo de la historia del cine, los críticos tuvieron un importante rol en la corriente denominada Nouvelle Vague (Nueva ola), que se desarrolló en Francia entre 1959 y 1962. De este modo, y a través de la revista Cahiers Du Cinema, André Bazin (1918-1958) lideró un grupo que se mostraba en contra del cine francés industrial. Esto dio como resultado la filmación de cortos –al principio- y de largometrajes, luego; exhibiendo una preferencia por la improvisación, costos bajos y nuevas formas narrativas, entre otras características.

fotograma el critico 1Con este bagaje histórico detrás (por mencionar solo un aspecto), se nos presenta El crítico (2014), del director argentino Hernán Guerschuny, quien en realidad acaba de debutar con su primer largo. De hecho, su anterior trabajo –y único hasta el momento- fue el cortometraje La cita (2006). Al igual que los críticos de la Nueva Ola, Guerschuny es codirector de una revista de cine (Haciendo cine).

En el film, Víctor Téllez (Rafael Spregelburd) es un respetado crítico que se la pasa viendo estrenos y discutiendo con sus colegas las películas en un bar. Los problemas comienzan cuando le encargan escribir un guion y tenga que enfrentarse –con la aparición de Sofía (Dolores Fonzi) – contra el género que tanto detesta: la comedia romántica.

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Desde el comienzo, la propuesta resulta bastante arriesgada. ¿Quién puede encontrar atractiva una historia cuyo protagonista sea un personaje bastante alejado de la vida cotidiana del espectador medio, y que en muchos casos se materializa en una simple firma en una revista? Consciente de esta circunstancia, Guerschuny encontró un buen equilibrio para que pueda ser disfrutada por un público más amplio. Por un lado, el espectador crítico –y conocedor del cine en general- encontrará referencias a directores emblemáticos como Eisenstein. Lo positivo es que nunca se llega al intelectualismo extremo. El espectador aficionado, por otro lado, podrá conectarse con una historia romántica que tiene como aliciente que su protagonista las detesta, con lo que se intenta una pequeña vuelta de tuerca (aunque sin revolucionar el género).

el critico 2De hecho, el film juega con la paradoja de que Téllez se encuentra, en su vida cotidiana, envuelto en una historia romántica de las tantas que produce Hollywood. En un momento, el crítico da una clase muy concisa sobre los lugares comunes que están presentes en este tipo de producciones; con lo que se le da a la película el matiz de “metacine” que comentábamos al comienzo. En varias oportunidades se juega con la fantasía, de un momento a otro, de encontrarnos dentro de una película, sueño recurrente entre los amantes del cine.

Este es uno de los puntos más favorables de la historia. Se podría cuestionar que por momentos la película cae en los mismos lugares comunes que tanto se encarga de criticar; aunque este hecho queda en un segundo plano cuando nos damos cuenta de que nunca se toma muy en serio a sí misma. Por ejemplo, uno de los aspectos más flojos de la producción son sus actuaciones. No es que sean poco creíbles, pero por momentos las representaciones se sienten forzadas. Sin ir más lejos, el espectador argentino se encontrará con la actriz Fonzi intentando hablar con un tono neutro, para dar la idea de que se trata de una extranjera; esto se salva, en cambio, cuando el mismo Téllez le dice que su tono forzado parece salido de una película en la que es necesario justificar la coproducción (de hecho, en el film, participaron tanto productores argentinos como chilenos).

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fotograma 2 el criticoUn análisis más profundo podría llevarnos a cuestionar esta necesidad constante de explicarle al espectador que son conscientes de que se termina haciendo lo que tanto se critica, en una especie de juego “sé que sabes”. Posiblemente se trate de la necesidad de un director que también es crítico, y que debe sentir que tiene que cubrir todos los frentes para cuando los directores de las películas que él criticó, quieran encontrar en su propia producción aquellas falencias que fueron puestas en evidencia anteriormente. Tarde o temprano, el crítico debe enfrentarse con el comentario del otro.

Trailer:

//www.youtube.com/watch?v=hjZfGulDzkQ

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