El nacimiento de una nación

El título “Nacimiento de una Nación” evoca ideas de epopeya, de gesta libertaria, de movimientos premonitorios de un grupo de personajes llenos de ideales que crean las bases para el futuro de un conglomerado humano.  Ya en 1915, D.W. Griffith había hecho una película con el mismo título, que se considera un clásico en cuanto a la tecnología y a las innovaciones que trajo al cine. Pero desde el punto de vista social, la película de Griffith merece crítica negativa, dado que tiene ribetes racistas, ve el origen de la nación (EUA) como un trabajo que corresponde a la raza blanca, tratando de manera ofensiva a los negros, a quienes pinta como desordenados y borrachines, además de manipuladores y peligrosos, hasta el punto de que hace una apología de la violencia racista del KKK contra ellos.

Deliberadamente, en un claro contraste, la película de Parker fue titulada como la de Griffith, precisamente para mostrar el otro lado de la raza negra y de la esclavitud. Trata la historia de Nat Turner, un esclavo afroamericano. Al nacer, su gente reconoció en él signos que lo predestinaban a ser un líder potente. Sus dueños también se dieron cuenta de sus excepcionales capacidades,  lo protegieron y lo educaron para que se convirtiera eventualmente en una persona de cierta ilustración, capaz de leer e interpretar la Biblia. Fue así como se volvió pastor y predicador, convenientemente utilizado por los dueños de los esclavos para la promoción de valores pacíficos entre la gente negra. Pero pasaron cosas y, finalmente, el pastor se saturó de las injusticias que observaba y se convirtió en el líder de una rebelión de esclavos que surgió hacia 1831.

Nate Parker hace de todo en la película, incluyendo la interpretación del protagonista. Como manifiesta en entrevistas, la utilización del título tuvo la clara intención de desafiar la tradición de racismo y de supremacía blanca en Estados Unidos, tratando de inspirar actitudes de respeto y de aprecio por los valores de las razas afroamericanas, llevando a la sociedad hacia actitudes y acciones de sanación y de cambio.

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Para muchos de los espectadores, esta es una historia que se nos cuenta una y otra vez. Es la crónica de las acciones opresivas que ejercen diversos poderosos sobre personas y pueblos débiles, que llevan a la violencia, a la injusticia, al sufrimiento insoportable. Pero sobre todo, al desconocimiento de los valores, a la completa pérdida de la esperanza, al rompimiento de los lazos familiares y comunitarios. No se alcanza a comprender la falta de proyección que tiene una sociedad cuando permite que predominen la injusticia y las prácticas continuas de violación de derechos como forma aceptable de vida. Se están sembrando conflictos que van a durar años y años y que quizás nunca podrán ser resueltos. No está de más que el cine nos repita estas historias, para que vayan penetrando en el inconsciente y el consciente colectivo, de tal manera que nunca se vuelvan a repetir.

 

Fotograma de El nacimiento de una nación

Volviendo al tema del nacimiento de una nación, vale la pena caer en cuenta de la complejidad de los hechos sociales y del hecho de que las naciones en realidad nacen una y otra vez, a medida que se permite la participación activa de los seres humanos que por diversas circunstancias hacen parte de un territorio. En El nacimiento de una Nación se dan apariciones de bloques de ideas, de posibilidades novedosas de organización, de propósitos comunes, de sueños compartidos, de visiones que atraen y que encantan. En la medida en que las sociedades cuenten con mecanismos para refundar la nación, se pueden generar procesos de sanación de los errores del pasado y de las injusticias acumuladas.

En buena parte, estos procesos se fundamentan mejor cuando se destaca a los diversos grupos humanos como posibles fundadores, como aportantes significativos en los mitos fundacionales.  En esta película, este mensaje es muy claro y los espectadores de mirada abierta tienen la oportunidad de apreciar las profundas tradiciones que subyacen en las almas de estos grupos afroamericanos desarraigados de sus tierras y de sus costumbres. Esas mismas raíces les permiten asumir con entusiasmo los valores cristianos, a los cuales dan un sentido especial, profundo y novedoso. Es que en la fundación de una nación va a ser muy conveniente mezclar las tradiciones propias con las de los otros pueblos que hacen parte del hecho, manteniendo el concepto de la unidad en la diversidad.

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Quiero destacar, finalmente, la película en cuanto a sus valores narrativos y a su diseño. Nos cuenta una tragedia anunciada, pero se mantiene en todo instante la ilusión de que es posible encontrar formas equilibradas de funcionamiento social, aun en medio de circunstancias imposibles. En esto tiene mucho que ver la actuación de Parker y esas miradas que sabe tener en cada ocasión. Es evidente que se ha metido de lleno en su personaje, para conferirle características integrales, humanas, heroicas, trágicas, incluso para que exhiba sentido del humor e inteligencia ante la adversidad y ante el logro. Sus discursos son notables, en ellos podemos intuir a Martin Luther King, a quien claramente se le han reconocido méritos fundacionales en la compleja historia de la nación estadounidense. Esto es importante para el mundo, ya que en dicha poderosa nación hay inmigrantes de todos los países y, a pesar de las críticas que se puedan tener, lo que en ella pasa y lo que en ella se forja, se riega por el mundo entero, aunque sea simplemente porque cada pueblo que tiene allí influencia es parte del nacimiento continuo de dicha nación.

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