Festival de Cannes 2014

El Festival de Cannes es un universo de contrastes que conforma una inteligente maquinaria sin igual, combinando a la perfección una fachada de lujo y ostentación del “famoseo” junto con el mejor cine de autor seleccionado a lo largo del año. De esta manera es posible que en su 67º aniversario siga siendo considerado el evento cinematográfico más importante del mundo. Si hacemos un rápido recorrido por esa envoltura que lo rodea, encontramos una amalgama de perfiles humanos de lo más variopinta, reflejo de las diferentes maneras posibles de vivir el festival. Fans arremolinados que esperan el tiempo necesario para ver pasar a las estrellas del momento, que paseanen limusinas y cumplen protocolos en photocalls, hoteles, alfombra roja y lunchs varios. Aquellos que rodean el recinto con carteles en la mano para conseguir alguna invitación para la gala de la noche o si recorremos la avenida en busca de las otras salas donde se proyectan las secciones paralelas, nos encontramos con una pantalla enorme en la playa, donde cada noche se proyecta la sección de clásicos. La visita de Quentin Tarantino y Uma Thurman para presentar la reposición de Pulp Fiction (1994) congregó a multitud de seguidores. Por lo demás, músicos callejeros (sopranos, grupos de pop rock e incluso los que se marcan un Break Dance en mitad de la avenida) que entretienen a los paseantes ociosos y así recolectar alguna moneda o fotógrafos al acecho de aquellos que lucen modelito por la pasarela de La Croissete, para inmortalizar su egolatría. Dentro de los muros del Palais del Festival, el panorama también es de lo más heterogéneo, compuesto por la enorme amalgama de acreditados. Compradores, vendedores, productores y miembros de organismos institucionales de la industria cinematográfica, los fotógrafos, prensa escrita, técnicos y profesionales del cine. Además, los trabajadores encargados de la seguridad del Palais, que como si fuese un aeropuerto y la sala de cine, el avión, revisan incansables cada bolso y pasan su detector de metales sobre los acreditados. El Festival de Cannes es una suma de contrastes por doquier. Tanto, como empezar el festival afrontando una huelga de transporte sin servicios mínimos, mientras los Ferrari pasan a tu lado zumbando sus motores.

Cannes 2014El evento es tan grande y mediático que hasta las polémicas que suscita trascienden los criterios cinematográficos confrontados, que han ido surgiendo tras las proyecciones. Las del film más esperado por todos y su perro filósofo (Adieu au Langage), el premio ex aequo de Godard y Dolan, la mala acogida del último film de Michel Hazanavicius (The Search) o la injusticia cometida en el palmarés con Jauja (Lisandro Alonso). También los medios más amarillistas tienen su propia materia que cubrir y no dudaban en hacerse eco de asuntos, como el intento de un fan por meterse debajo del vestido de Nicole Kidman, la rumorología sobre el posible fraude fiscal del que será el próximo director del festival, Pierre Lescure, o las preocupantes reacciones suscitadas por un grupo de universitarias iraníes que piden la flagelación en público de la actriz Laila Hatami por saludar al presidente del festival, Gilles Jacob, con un casto beso.

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Estas contraposiciones también se encuentran a lo largo de la selección de películas. El certamen comenzó con un film sobre la vida de lujo y papel couché de Grace de Mónaco, en esa tradición de abrir el festival con un guiño a la industria, y a las pocas horas pudo verse en Sección Oficial la nueva película de Abderrahmane Sissuko, Timbuktu. Una cinta sin ningún adorno, centrada en la falta de las libertades esenciales en la región de Mali, custodiada por el islamismo más sectario.

Un certain regardEl festival comenzaba con algunos de los grandes nombres. Los pesos pesados que con cada nueva película vuelven, sin que se tenga mucho en cuenta la calidad de lo que traen entre manos. Pero la labor crítica en Cannes es implacable. La misma que puede encumbrar una primera obra de un autor desconocido puede desmitificar a los nombres otrora más aplaudidos. Este ha sido el caso de Atom Egoyan, que con Captive presentó su obra más decepcionante. Algo parecido ocurrió con Ken Loach, quien lleva mucho tiempo haciendo la misma película sobre el conflicto de Irlanda y Jimmy´s Hall vuelve sobre las mismas moralinas y héroes de la causa. En la misma lista de films decepcionantes, fuera de competición está la última película de André Techiné, L’Homme qu’on aimait trop, que era más propia de ser programada en alguna televisión, que exhibida en el Festival de Cannes.

En cuanto a los galardones, parece que la decisión del Jurado, presidido por la directora Jane Campion, ha estado muy en sintonía con el sentimiento generalizado de la crítica. Ninguna sorpresa desagradable en el palmarés. La Palma de Oro para el film turco Winter Sleep, de Nuri Belgi Ceylan, la valiente y cuestionada decisión de premiar ex aequo al director más longevo, Jean-Luc Godard, y al más joven, Xavier Dolan, el Premio a la Mejor Dirección para Bennett Miller por su trabajo en Foxcatcher, el Premio a Mejor Guión para Andrey Zvyagintsev y Oleg Negin por el film Leviathan y el Gran Premio para Le Meraviglie, de Alice Rohrwacher.

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No tan acorde y aplaudida ha sido la decisión del Jurado de la sección Un Certain Regard, presidido por Pablo Trapero, quien otorgó el Premio Principal a la película húngara White God, de Kornél Mundruczó. Una metáfora forzada sobre las diferencias culturales de la Europa contemporánea, mediante una historia que tiene al frente a una niña y a su perro, con un marcado tono pueril, a pesar de algunos momentos de violencia. El mismo Jurado que decidió ignorar a una de las películas más importantes, no solo de su sección, sino de todo el festival, Jauja, de Lisandro Alonso,que sí fue condecorada con el Premio Fipresci.

Dentro del festival parece ser algo habitual el hecho de encontrar las cintas más sorprendentes por su creatividad y honestidad en las secciones paralelas. La Quincena de los realizadores ha premiado al film Les Combattants, de Thomas Cailley, mientras que la gran sorpresa dentro de la Semana de la Crítica ha sido el film The Tribe, de Myroslav Slaboshpytskiy, cuya propuesta, rodada en el lenguaje de signos para sordomudos, ha conseguido casi todos los galardones dentro de la sección.

Terminemos con una deliciosa ironía. Hermosa Juventud, de Jaime Rosales, consiguió una mención especial del Jurado Ecuménico.

 Reseñas

Palmarés

Durante los próximos días iremos subiendo nuevas reseñas de lo que hemos visto a lo largo del Festival de Cannes.

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