Florencia, la bella ciudad de los Medici, en el séptimo arte

De alguna manera, todos los espectadores hemos sido, en algún momento, ciudadanos de Florencia, aunque nunca la hayamos visitado. Florencia es, en muchos sentidos, una ciudad anclada en el Renacimiento, cuando vivió su esplendor cultural y artístico. Apenas hay edificios modernos en ella, y aun esos pocos pasan inadvertidos, pues se mimetizan con el extraordinario entorno. Todos, menos uno, la estación de ferrocarril, próxima a la Iglesia de Santa Maria Novella, de la que recibe el nombre. La estación es acaso el único edificio moderno notable de todo el casco urbano. Sorprende, con todo, su relativa proximidad a uno de los centros históricos más admirables del mundo, que ha provocado en más de un visitante lo que se conoce como el “síndrome de Stendhal”: el novelista francés, en 1817, tras un día intenso de visitas, al entrar en la Santa Croce, padeció vértigos, ahogos y mareos debido a la exposición constante a tantas bellezas artísticas; al final, Stendhal se vio obligado a salir a la calle para respirar hondamente y tomar aliento. Florencia es tan bella que aturde los sentidos. Al parecer, el médico que atendió al literato le diagnosticó “sobredosis de belleza”.

cupolaTambién nosotros vivimos nuestra particular versión del síndrome, pero no fue al entrar en ningún templo, sino cuando pasamos con el taxi al lado del Duomo. Llegamos a Santa Maria Novella el 17 de abril de 2002, procedentes de la Estación Termini. El tren llegó a Florencia hacia media tarde, poco antes de las siete. Cuando el taxi nos llevó hasta el hotel, hubo un momento en que encaró la Piazza del Duomo y pasó a escasos metros del mármol blanco y verde de los ábsides de Santa Maria del Fiore. En ese primer momento, al ver de cerca la catedral que tantas veces habíamos admirado en las láminas de arte, nos sobrecogió su grandeza, su proximidad, su inmediatez, su inminencia…

la-mejor-juventudEn cierto modo, la Stazione di Santa Maria Novella es una puerta de entrada privilegiada para Florencia, pues deja al visitante a poca distancia de la iglesia homónima, que está situada frente a ella. Santa Maria Novella, la iglesia, es una joya del gótico florentino, construida por los dominicos entre 1279 y 1357; en su interior, destaca la Capilla de los Españoles, que fue sala capitular de la orden antes de ser utilizada por la corte de Leonor de Toledo, esposa de Cosme I. Mucho más próxima en el tiempo resulta la estación de ferrocarril, proyectada, de acuerdo con las directrices estéticas del funcionalismo arquitectónico, por un grupo de jóvenes artistas toscanos encabezados por Giovanni Michelucci y Piero Berardi.

una-habitacion-con-vistas-fotogramaFlorencia es la ciudad de los tejados rojos, surcada por un hilo de plata, que es el Arno, tal como ponen de manifiesto las extraordinarias vistas que se pueden contemplar desde San Miniato al Monte o el Piazzale Michelangelo. Dado que Florencia alberga una quinta parte de los tesoros artísticos mundiales, como afirma David Leavitt en su magnífica monografía sobre la ciudad, no hay amante del arte que pueda sustraerse a su encanto.

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el-arte-de-matarAbandonamos Florencia el 20 de abril; nuestro tren partió, poco antes de las once de la mañana, hacia la estación de Santa Lucia, en Venecia. Atrás quedaban la Piazza della Signoria, el Palazzo Vecchio, los Uffizi, la Santa Croce, el Duomo, San Lorenzo, el Bargello, la casa de Dante, el Palazzo Pitti… lugares de leyenda, de ensoñación, a los que uno puede regresar físicamente o con el recuerdo. Aunque no volvamos nunca a Florencia, siempre podremos visitar las fotografías, los libros y las películas que mantienen viva nuestra imagen de la ciudad.

La forma más rápida de llegar a Florencia no es, por tanto, en el tren que nos dejaría en Santa Maria Novella, sino a través de las páginas de Una habitación con vistas, de E. M. Forster, o Retrato de una dama, de Henry James, por citar solo dos de las novelas más conocidas ambientadas en Florencia. De todas maneras, también podemos regresar a través de los fotogramas de diferentes películas, y acaso convendría empezar por la trasposición de la novela de Forster, realizada por James Ivory.

una-habitacion-con-vistasMuchos nos enamoramos de Florencia gracias a las imágenes de Una habitación con vistas (A Room with a View, James Ivory, 1985), que, al menos para los espectadores contemporáneos, es la película de Florencia por antonomasia, aunque solo la mitad de su metraje transcurre en la ciudad de los Medici. Es una historia de viajeros ingleses por Italia, lo que supone una ocasión magnífica para mostrar los encantos de la ciudad, que visitamos junto a la señorita Lucy Honeychurch (Helena Bonham Carter) y su dama de compañía, Charlotte Bartlett (Maggie Smith). No es, desde luego, la única película ambientada en Florencia, pero sí una de las más conocidas y la que ha presentado una imagen más hermosa de la ciudad en el séptimo arte.

retrato_de_una_damaOtro título fundamental es Retrato de una dama (The Portrait of a Lady, Jane Campion, 1996), trasposición de la novela homónima de Henry James que recuerda en muchos aspectos a Las amistades peligrosas, de Pierre Choderlos de Laclos. Retrato de una dama cuenta la historia de una rica heredera norteamericana, Isabel Archer (Nicole Kidman), que viaja por Europa, se afinca en Florencia y cae ante el influjo seductor de Gilbert Osmond (John Malkovich) bajo la cúpula del Duomo. Muy próxima en el tiempo a la anterior es Té con Mussolini (Tea with Mussolini, 1999), película de Franco Zeffirelli ambientada en la Florencia de los años treinta, en pleno auge del fascismo. Es el retrato de un grupo de mujeres inglesas adineradas que se reúnen para tomar el té y deciden invitar a Mussolini para mantener una conversación con él. Cuenta con un reparto extraordinario encabezado por grandes damas de la interpretación, como Maggie Smith, Judi Dench y Joan Plowright, a las que se suman Cher y Lily Tomlin. Zeffirelli es un florentino orgulloso de su ciudad y por eso no duda en mostrarla al mundo como un auténtico cicerone.

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el-misterio-de-la-villa-cartelMás cerca del thriller se encuentra El misterio de la villa (Up at the Villa, 2000), película de Philip Haas basada en una novela de William Somerset Maugham. Ambientada en Florencia en 1938, cuenta la historia de una viuda de vacaciones por la zona, Mary Panton (Kristin Scott Thomas), que recibe una inesperada propuesta de matrimonio enturbiada por un extraño asesinato. Completan el reparto del film nombres tan destacados como Sean Penn, Anne Bancroft, James Fox o Derek Jacobi.

El cine italiano también ha dado una imagen de la bella ciudad del Renacimiento. Es lo que ocurre en Habitación para cuatro (Amici miei, 1975), una película de Mario Monicelli que retrata la Florencia de la década del setenta del siglo veinte y cuenta la historia de cuatro amigos cincuentones que se juntan en un bar de la Piazza Demidoff para gastar bromas pesadas a la gente. En La mejor juventud (La meglio gioventù, Marco Tullio Giordana, 2003), uno de los grandes títulos italianos de los últimos tiempos –que, por cierto, nació como miniserie para televisión–, se recrea un interesante episodio de la historia florentina, la inundación de 1966, cuando un aluvión del Arno llenó la ciudad y sus tesoros artísticos de lodo.

Otras películas que también tienen como escenario Florencia son Fascinación (Obsession, 1976), de Brian De Palma, un remake de Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958); Hannibal (Ridley Scott, 2001), secuela de El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs, Jonathan Demme, 1991), que narra las tribulaciones del doctor Lecter en Florencia; y la más reciente Inferno (Ron Howard, 2016), basada en la novela de Dan Brown, que ambienta en la ciudad del Arno las investigaciones de Robert Langdon (Tom Hanks) en torno a uno de los florentinos más ilustres, Dante Alighieri.

firenze-e-gli-uffizi-in-3dAhora bien, para terminar con este breve repaso lo mejor es hacerlo con dos referencias italianas, El arte de matar (La sindrome di Stendhal, 1996), thriller de Dario Argento que tiene como escenario principal la Galería de los Uffizi, y Firenze e gli Uffizi (Luca Viotto, 2015), un documental dedicado precisamente a este museo, el más representativo de Florencia, que alberga obras de Giotto, Miguel Ángel, Da Vinci, Rafael, Tiziano, Caravaggio… y que el espectador recorre de la mano de Lorenzo El Magnífico, interpretado por Simon Merrells. Quizás algún día volvamos a cruzar el Ponte Vecchio y contemplar las aguas plateadas del Arno.

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