Godzilla

Si alguien nos preguntara cuál es el “monstruo” por excelencia en la historia del cine, seguramente ganaría King Kong, aquella producción de 1933 dirigida por Merian Cooper y Ernest Schoedsack. Sin embargo, existe otra criatura que, con un perfil más bajo, supo ganarse un lugar en la industria.

En 1954 se estrenó en Japón Gojira, dirigida por Ishiro Honda y que presentaba a una bestia de 50 metros de alto que había sido despertada de su letargo ancestral por las pruebas con bombas atómicas llevadas a cabo en el océano Pacífico. A diferencia de lo que uno podría pensar, aquella criatura no estaba basada en ninguna mitología ni cuento popular: en realidad, el monstruo personificaba la amenaza atómica, omnipresente durante la Guerra Fría.

A esta primera película le siguió una importante cantidad de secuelas (alrededor de 24), entre las que se destacan King Kong contra Godzilla (1962), El hijo de Godzilla (1967), Invasión extraterrestre (1968), Godzilla contra Cibergodzilla, máquina de destrucción (1974), Godzilla 2000 (1999), Godzilla contra Megaguirus (2000) y la última versión hasta el momento, Godzilla: Final Wars (2004). La principal diferencia entre estas secuelas y la original es que todos estos proyectos estuvieron más cerca de divertidas producciones de serie B, que del estilo más serio de la primera.

Godzilla1De este modo, la franquicia quedó en estado de latencia durante diez años. Será recién con la versión que nos convoca en esta oportunidad, que la serie volverá a sus lineamientos originales, pensando más bien en una remake que respete, en mayor medida, al original. Esta edición narra los sucesos desde el principio, por lo que no es necesario haber visto el film de 1954. El mundo acaba de descubrir la existencia de una extraña criatura de dimensiones considerables, que amenaza con atacar la humanidad. Sin embargo, con el avance de la historia, el verdadero peligro estará más en la arrogancia científica que en el monstruo en sí.

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La película fue dirigida por Gareth Eadwards, quien exhibe un solo largometraje en su haber: Monsters (2010). De todos modos, ya en esa producción se observa su interés por la ciencia ficción y las criaturas extrañas. Si su primera película fue más bien independiente, con esta segunda la llegada es masiva y el presupuesto, más abultado.

GodzillaDe hecho, una de las características que resaltan del film son sus efectos especiales. Si en el original Godzilla estaba representado por un actor con disfraz, las posibilidades actuales del cine digital muestran su costado más increíble. Por primera vez, estamos ante una versión de dimensiones descomunales, que realmente quita el aliento al espectador (de hecho, presenta el doble del original: 100 metros contra 50). La textura de su cara (basada en rasgos de perros, osos y águilas) y la obtención de un rugido más orgánico, le imprimen un matiz más realista. Otro punto interesante, al mejor estilo Alien (1979), es que la criatura tarda en mostrarse de forma completa, una modalidad que también utilizó Steven Spielberg en Tiburón (1975). Uno de los primeros indicios que vemos de ella es el ondular en el agua ante su avance; y luego, una cola envuelta en una espesa niebla; para luego, de a poco, ir mostrando todo su cuerpo. Este recurso es muy interesante, ya que permite aumentar la tensión en el espectador y ayuda a generar intriga.

En esta oportunidad, se vuelve a utilizar al monstruo como una metáfora de las malas acciones humanas, aunque queda un poco de lado el mensaje ecológico. Si King Kong encarnaba instintos y deseos inconscientes, en Godzilla se reflejan las amenazas políticas del momento. El último punto es importante, ya que –debido al mayor tamaño de la criatura- no resultaba creíble que pasara inadvertida como en el original. Es por esa razón que en esta oportunidad su existencia forma parte de una conspiración que involucra al gobierno estadounidense; y las conocidas pruebas nucleares realizadas durante los 50 fueron intentos para quitar del medio al monstruo.

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Godzilla2Lo discutible del film se vincula con la trama. Tradicionalmente, el cine digital ha explotado los efectos especiales para lograr un determinado impacto, recurso que es conocido y aceptado por todos. Por otro lado, este cine ha dejado a la trama en un lugar secundario. Desde este punto de vista, surge la pregunta respecto de qué necesidad había de incluir un drama familiar frente a este contexto de grandilocuencia y terror. De hecho, en medio de la catástrofe, el director quiso mostrar un lado más humano, centrándose en la historia de una familia que queda separada por los años; y que será a partir del resurgimiento de la criatura que se vuelva a encontrar. Un punto a favor, sin embargo, es la presencia de Bryan Cranston en el rol del padre de familia, quien se hizo muy popular al protagonizar la exitosa serie Breaking Bad (2008-2013).

En definitiva, los acérrimos seguidores de la saga encontrarán los elementos que hicieron famoso y grande a Godzilla, pero podrían verse desilusionados por la baja en la tensión propuesta por el desarrollo del factor humano. Por el contario, esto último podría ser una forma de que el enorme lagarto acceda a públicos que hasta este momento no se había animado a conocerlo.

Trailer:

//www.youtube.com/watch?v=vIu85WQTPRc

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