Jackie

Natalie Portman es Jackie Kennedy en la cinta Jackie, del joven y talentoso director chileno Pablo Larraín, quien ha deleitado anteriormente al espectador con atractivos trabajos cinematográficos. Y es que Larraín gusta llevar a la pantalla fragmentos de la vida de personajes relevantes, cargados de peso histórico, como en su reciente film Neruda (2016) –ambas se estrenaron este año-, en el que narra la huida del poeta chileno de su país, convirtiéndose por medio de sus escritos en un símbolo de libertad. Otro de sus trabajos que se remontan en el tiempo, es No (2012), protagonizada por Gael García, que retrata la campaña publicitaria para un plebiscito en Chile en 1988, con la intención de poner fin a la dictadura de Pinochet. Asimismo, Post mortem (2010), una de sus primeras películas, la que lo ubicó como una revelación cinematográfica, se sitúa en pleno golpe de Estado chileno en 1973, visto a través de la mirada de un empleado de la morgue, en un hospital en Santiago de Chile.

En esta ocasión, Larraín dirige el primer filme fuera de su país y hablado en inglés, con un guion de Noah Oppenheim (Allegiant, 2016), y trata de uno de los eventos más impactantes de la historia reciente de los Estados Unidos, el asesinato de John F. Kennedy, en Dallas el 22 de noviembre de 1963. Sin embargo, el punto de vista que aborda es distinto al que se ha mostrado anteriormente en el cine, ya que se aleja del contacto puramente político o investigativo con que normalmente se trata el tema, dándole rostro al dolor que la pérdida de Kennedy, el ser humano, esposo, padre, hijo y hermano, provocó en sus seres cercanos. La perspectiva que nos muestra es la de su mujer, Jacqueline Kennedy Onassis, ante la terrible pérdida, no sólo de su marido, sino de su estatus de primera dama en la Casa Blanca, que la lleva a cuestionarse quién es ella, si ya no es la esposa del presidente. El enfoque de la película es totalmente humano y esto lo hace más real y menos parte de un espectáculo mediático.

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Asimismo, descubre la vulnerabilidad de una mujer que acaba de sufrir una terrible tragedia, y el desconcierto de todos los que la rodean, ya que no existen las reglas o directrices para lo que debe proceder en este caso.

Jackie_imagen de la películaLarraín utiliza una entrevista –recurso comúnmente usado en biopics– que un periodista le realiza a Jackie, como la táctica que nos lleva de un tiempo a otro dentro del filme: del momento de los disparos, tan conocido por todos, recreado idénticamente en la película, a los días de duelo posteriores, intercalando flashbacks de Jackie moviéndose a sus anchas por la Casa Blanca.

La actuación de Natalie Portman (Cisne Negro, 2010) es extraordinaria, resulta realmente sorprendente su personificación de Jackie Kennedy, porque no sólo se limita a imitarla, sino que se adueña del papel para transmitir la descomposición emocional y física que sufre su personaje ante el asesinato. Así como el shock postraumático en que se encuentra, los cambios de opinión y de actitud, los matices en su expresión del dolor, de enojo y nerviosismo, pasando, una y otra vez, de la arrogancia a la desolación, y viceversa.

Su asistente, Nancy, es interpretada por la casi irreconocible Greta Gerwig (El plan de Maggie, 2015), en un papel –aunque no central- muy distinto al que nos tiene acostumbrados, lo cual se agradece, ya que le abre las puertas a otro tipo de personajes, dejando de lado a la atolondrada y desgarbada Frances Ha (2012), que a pesar de exhibir actuaciones frescas y divertidas, la han encasillado en un estilo que, a veces, es difícil romper.

Jackie_Natalie Portman

Por su lado, Peter Sarsgaard (Green Lantern, 2011), como Bobby Kennedy, hace un buen trabajo, desempeñando a un hermano descolocado, impactado por el suceso y sin saber muy bien qué hacer, pero que además tiene que contener a su cuñada. Y refleja adecuadamente la complejidad de su situación.

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Los puntos de vista de la cámara, son también un recurso interesante, que Larrain aprovecha para darle atractivo extra al film, reflejando la impoluta Casa Blanca, en toda su amplitud, en tonos luminosos y con una composición simétrica, al estilo de Paul Thomas Anderson (There Will Be Blood, 2007). Enlazando las escenas con una edición de sonido muy acertada, que logra transmitir fielmente el característico estilo de los sesentas.

Jackie_crítica de la película

En definitiva, Jackie no es la biopic convencional, porque no relata sucesos, sino emociones; es el retrato íntimo de un proceso de duelo, con el que el espectador puede conectar, no obstante la diferencia es que ella se encuentra en un aparador, ante la mirada del mundo entero, y además de sobreponerse a la pérdida, debe de encontrar un nuevo lugar en el mundo y redefinirse a sí misma en el intento.

 

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