La familia Belier

Esta es una película que discurre por los senderos de la ternura familiar. La familia Bélier está formada por los padres, que son sordomudos, por un hijo, igualmente sordomudo y por la joven hija Paula (Louane Emera), que es no solamente normal, sino que está dotada de una voz bellísima. Es una familia campesina, de un pequeño pueblo francés, dedicada a la producción de leche y de quesos, en un negocio familiar. Paula desempeña un papel vital con su capacidad para entender el lenguaje de los sordos, servir de puente de comunicación entre su familia y el mundo exterior y asumir todo tipo de tareas en la empresa familiar.

Se trata de una familia como pocas. Los padres se quieren y se disfrutan locamente, dando lugar a una sensación de juventud y de sexualidad eterna, como si los sonidos verbales que no pueden pronunciar ni escuchar se convirtieran en inagotables reservas de buen humor, de gestos y de acercamientos mutuos. La hija crece en este ambiente de movimientos diurnos y nocturnos, de sonrisas y de energía inagotable y, a diferencia de otros adolescentes, no puede refugiarse y aislarse de sus padres con monosílabos y respuestas parcas: ella es la voz y el oído que no tienen y eso lo asume con libertad y con entrega total. Además, con admiración, porque los padres Bélier nunca se dejaron vencer por las limitaciones, hasta el punto de que Rodolfo, el padre (François Damiens), se lanza, sin mayores dudas y con el entero apoyo de su esposa Gigi (Karin Viard) como candidato a la alcaldía de su pueblo cuando siente que el alcalde existente, que quiere ser reelegido, es mediocre e incapaz.

Fotograma de La familia BelierEs en este ambiente que la joven Paula, al entrar al coro de su escuela, descubre con certeza que tiene un don especial para la música, con una voz que se destaca de inmediato y que impresiona al director del coro, una persona hosca y exigente, que se convierte en su mentor. Siguen las aventuras, las frustraciones y los momentos de gozo naturales a este tipo de situaciones, abundantemente descritas en el cine cuando trata el tema del surgimiento de un cantante o de un músico, destinado a triunfar. Los espectadores, siempre caeremos atraídos por la trama, y experimentaremos sensaciones de orgullo y de alegría cuando la persona talentosa va superando etapas en su camino hacia el triunfo y el reconocimiento. Y, aunque sabemos que lo va a lograr, sufrimos también cuando surgen las dificultades y pareciera que no.

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La famille BélierPero, aún basándose en una receta bien conocida, este es un filme distinto. Lo notamos cuando Paula descubre lo que pudiéramos llamar sonidos del alma, esos que se expresan no solamente con la voz, sino con la totalidad del ser. A ese descubrimiento la convoca la necesidad de cantar de tal forma que sus padres puedan oírla y captar la belleza sonora de sus palabras. Es en ese momento que ella resuelve su dilema personal, que la sujetaba a la indecisión entre seguir su talento de artista o hacer caso a su destino de mujer familiar, apoyo de un hogar único y maravilloso. Bien sabemos que casi siempre esos dilemas son un poco falsos, pero así es el cine, nos plantea extrañas dicotomías y, como ocurre en este caso, nos sorprende agradablemente con las soluciones resultantes.

la-familia-belier-3Plantea también la película otros dos temas que poco aparecen en el cine. Uno de ellos es del despertar a la sexualidad de una joven pueblerina, que no solamente canta bien, sino que actúa de forma extrañamente inocente. Se trata de una mujer del campo, que ve concebir y nacer animales; una hija de padres que no ocultan sus mutuas pasiones sexuales; una estudiante de escuela secundaria en la que no deja de abundar la promiscuidad, de la cual hace gala su mejor amiga y confidente, incluso con su propio hermano sordo. Y sin embargo, la joven Paula está plena de pureza y de frescura, y los realizadores nos permiten apreciar y disfrutar este raro don, para que se quede en nuestras retinas, sin caer en la tentación de desgastarlo.

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la-familia-belier-4El otro asunto es de la vida de los pueblos en estas sociedades modernas. Es un tema abundantemente tratado en el cine norteamericano, pero quizás no tanto en el cine europeo o francés. Vemos la vitalidad de la pequeña localidad donde transcurre la historia: el mercado y los negocios de los campesinos; los campos fértiles y bien cuidados; la escuela secundaria con profesores notables y estudiantes despiertos; las fincas bien operadas a base de maquinaria y tecnología; los canales locales de TV; la capacidad empresarial local. Incluso rasgos de participación popular y de una cierta madurez política. Pienso que nada de esto es inocente, que hay un mensaje sobre la gran vitalidad de los pequeños pueblos, que puede aportar talentos y soluciones a los urgentes problemas de las grandes urbes, siempre y cuando se reconozca y se vitalice, se destaque y se ensaye.

Pero más allá de todo esto, las bellas canciones, sentidas y expresivas, constituyen la razón de ser esta bella película, que nos lleva a apreciar la música que se lleva en el alma.

Trailer:

//www.youtube.com/watch?v=oEoS14NJjhE

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