La teoría del todo

Se me ocurre que al hablar de La teoría del todo debo referirme inicialmente a sus protagonistas y a los personajes que encarnan. Representar a un personaje tan conocido popularmente como Stephen Hawking, cuya vida es en sí misma una novela, exige grandes dotes y se presta para la nominación y el logro de los más destacados premios, como en verdad ha sucedido. A Eddie Redmayne le ha correspondido esta gran oportunidad y la ha asumido con gran calidad, siguiendo la tradición muy inglesa de artistas forjados en el teatro que se destacan en el cine. Redmayne ha sido un estudioso del arte y de la historia y un actor revelación en el teatro. Se inició en el cine con celebradas actuaciones en la serie Los pilares de la Tierra (basada en la obra de Ken Follett, 2010) y en la película musical Los miserables (Tom Hooper, 2012). En ambos casos ha protagonizado a héroes jóvenes de espíritu algo confuso y torturado, pero guiados por el sentido profundo de algo superior, que supera las limitaciones.

Escena de La teoría del todoLa esposa de Stephen, Jane Hawking, es bastante menos conocida por el público y por los medios. De hecho, siempre me había preguntado qué tipo de mujer había sido capaz de estar al pie de este hombre, levantando sus hijos y soportando todas las dificultades y demandas de estar al lado de un genio de cuerpo torcido y extraña expresión facial, afectado por una grave enfermedad que lo limitaba seriamente en sus movimientos y en sus comunicaciones, dedicado a las misteriosas profundidades de la que quizás es la más oculta y compleja de todas las ciencias modernas, la cosmología. La película, que se basa en las memorias de esta novelesca relación de pareja escrita por la misma Jane, me arroja grandes luces y bellas respuestas a mis preguntas, y la actriz británica Felicity Jones es una digna protagonista. Como Redmayne, también se ha forjado en el teatro inglés y ha tenido recientes intervenciones en el cine, como su actuación en Like Crazy (Drake Doremus, 2011) por la cual recibió el premio especial del jurado en el Festival de Sundance de ese año.

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The Theory of EverythingLuego de estas notas introductorias, hay que señalar que como en la vida real sucedió con Stephen y Jane Hawking, Eddie y Felicity también establecen una profunda simbiosis en la película, que engrandece las actuaciones de ambos. La teoría del todo es también la teoría y la práctica de las relaciones amorosas entre dos seres, al mismo tiempo, bendecidos y torturados por la vida.

Stephen ha recibido una mente privilegiada, capaz de ir hasta los confines mismos de la creación para descubrir las relaciones primigenias entre el tiempo y el espacio, penetrando en los insondables agujeros negros de la energía y de la materia, atestiguando, si se quiere, el instante mismo de la creación. Al mismo tiempo ha sido objeto de una de las mayores torturas que puede recibir un ser humano de espíritu independiente e indomable: estar sujeto a un cuerpo lisiado y deformado, cuyos movimientos y acciones dependen para casi todo de ayudas externas, cuyas presencias dan lugar a preguntas, inquietudes y comentarios. Como buen heredero de los tiempos y de la ciencia moderna, Stephen se siente ateo, incapaz de encontrar a Dios en las profundidades del cosmos, sin que las maravillas visibles y los misterios invisibles se conviertan en revelaciones o sentimientos que lo aproximen a la divinidad.

Fotograma de La teoría del todoJane es también un ser profundamente inteligente y sensible, capaz de ir hasta los confines mismos de los pensamientos, inquietudes y esperanzas de su esposo y de sí misma, para descubrir la relaciones primigenias entre la mente, el cuerpo y el alma, penetrando en los también insondables agujeros energéticos e inspiradores de la conciencia humana, atestiguando los orígenes de las fuerzas que dan sentido y unidad a la vida, que son las del amor. Ella lo hace animada, no tanto por sus capacidades mentales o por su inquieta inteligencia. Lo hace animada por su profunda fe en Dios, por su certeza de que detrás de todo, de la materia, de la energía y del tiempo, está la divinidad.

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La teoría del todo, la películaEstos dos seres resultan unidos y así Stephen encuentra el apoyo y la vitalidad suficiente para vivir su vida práctica, no tanto la del científico famoso que enseña y asombra, que publica libros y da discursos, que divulga y populariza todo lo que hay que saber sobre la breve historia del tiempo y sobre la teoría del todo. Esta vida práctica es la del hombre de hogar, que tiene hijos y disfruta de ellos, que contempla los jardines y el mar, que conversa y discute con su mujer, que hace bromas y se ríe de sí mismo y de las cosas. Encuentra así un complemento, un equilibrio y esta es la obra maestra de su esposa. Al mismo tiempo, ella lo tiene bien difícil, como cualquiera se puede imaginar. Hawkins, mejor que nosotros, también lo supo y me parece que decidió diseñar un brillante esquema para liberar a Jane, para que pudiera crecer y desarrollar sus propias habilidades de artista, cantante y escritora. Su propia obra maestra de pareja, que ejecuta con delicada sutileza, es impulsar a Jane hacia su propia liberación y crecimiento, sabiendo bien, que como personaje famoso, sabio y poderoso, no le han de faltar apoyos y personas que le cuiden.

The Theory of Everything - CríticaTodo esto lo reflejan bien Eddie y Felicity y como dos estrellas gemelas que se atraen y se repelen en un delicado equilibrio oscilante y danzante, actúan en perfecto complemento, permitiendo que el espectador se aproxime, hechizado, a las dos misteriosas teorías del todo: la del amor y la de la fuerza unificadora que sustenta al espacio y al tiempo.

Trailer:

//www.youtube.com/watch?v=1YjF5gV_Tc4

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