Los últimos días

El fin del mundo, el Apocalipsis o el desenlace último de los tiempos, elijan el nombre que más les guste, es un tema común en el cine. En estos momentos de azote económico y de supuesta crisis occidental y transplanetaria, se convierte además en la metáfora perfecta para representar no solo los engaños financieros si no también las estafas morales que rondan la sociedad. La ciencia ficción y su subgénero, el cine postapocalíptico, son ‘recipientes’ que albergan gran cantidad de símbolos y advertencias de los malos modos y maneras que el ser humano insiste en practicar. Supongo que también va en el lote.

Como máximo exponente en este ámbito se encuentra el cine norteamericano, aunque solo sea por volumen, pero no es el único. Muchas veces sorprende ver o acercarse a otras latitudes cinematografícas donde este asunto también es tratado y, por llevar la contraria al ‘marketing’, uno se aproxima a ellas hasta con más ilusión.

José Coronado en Los últimos díasHe aquí Los últimos días, segunda película de los hermanos Álex y David Pastor. En el año 2013 una extraña enfermedad sacude al planeta. Los seres humanos no pueden salir a la calle, el pánico les frena. La muerte es el final para aquellos que se atreven o con mala suerte se asoman al exterior. Marc (Quim Gutiérrez), un informático de una gran empresa se ve atrapado en el edificio de oficinas donde trabaja, lejos de su novia (Marta Etura). Las circunstancias le obligarán a aliarse con uno de sus jefes, Enrique (José Coronado), para emprender el camino a casa en un mundo que se ha convertido en hostil.

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fotograma de Los últimos díasUna Barcelona desierta y decadente, gracias a la dejadez y al caos, es el escenario que los hermanos Pastor eligen para situar la acción de su cinta. Porque no solo a Estados Unidos llega el fin del mundo. Alegorías y sugerencias sobre el presente salpican la trama principal y construyen un discurso cercano y lleno de referentes. Los últimos días huele a la Caverna de Platón, a El Ángel Exterminador de Buñuel o a los relatos de Saramago, salvando las distancias, claro está, si nos atenemos a la metáfora del prisionero que intenta huir de la cárcel en la que se ha convertido el mundo.

Aunque la premisa es clara y sugerente, el filme parece optar por derroteros poco alegóricos, centrándose en advertir al espectador de una manera demasiado concisa de los malos modos que acechan hoy. El individualismo, el egocentrismo o el ritmo mismo de nuestras vidas, así como otras advertencias laborales: dinámicas empresariales o trabajos opresores, recorren la obra de los hermanos Pastor.

Los últimos días, imagenCon todo la apuesta es arriesgada, y eso es algo a valorar. Una película de ciencia ficción española, ambientada en Barcelona, regada con efectos especiales, con una base donde hay que rascar y con la pretensión de llegar todo lo lejos que se pueda, no está nada mal, pero no es suficiente porque podría dar para más. Una correcta realización o unas imágenes sugestivas no son poco, pero no es el todo y se echa de menos un giro de guión o una subtrama más insinuante.

‘El Apocalipsis va a llegar’, ya lo advirtió ebrio el escritor, dramaturgo y otras tantas cosas más, Fernando Arrabal, hace unos años en la televisión española, convertido en chanza popular más tarde gracias a internet. Tal vez no le falte razón, aunque el devenir no sea como lo muestran las películas. Y es una pena porque no sólo habría que luchar por la supervivencia, si no por el papel protagonista.

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Trailer:

//www.youtube.com/watch?v=Vov34Tz2B1I

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