Madam Baterflai

Las mariposas no nacen mariposas, tal como las conocemos, primero son orugas. Se alimentan, crecen y se transforman en crisálidas. Luego sufren grandes cambios metabólicos y morfológicos, una metamorfosis que las volverá verdaderas mariposas adultas. El título alegórico del documental se relaciona con dicho proceso de cambio más que con la bellísima ópera de Giacomo Puccini, Madame Butterfly, con la que sólo comparte su lado dramático.

La ópera prima de la realizadora mendocina Carina Sama busca reflejar y exponer la “supervivencia” de cuatro travestis y una transexual, oriundos de la provincia de Mendoza, en ese proceso de traspaso, de búsqueda de identidad de quienes decidieron respetar lo que sienten.

“Elegí al azar cinco personas –cuenta la directora-, por edades y temas que se podrían tratar a partir de sus vidas: Joseph es la historia, atravesó ilesa la dictadura, es budista, es actriz y bailarina; Mariana es la inocencia y la familia; Marcela es la construcción de la mujer, las operaciones, la fragilidad del ser; Paloma es lo ilegal, lo prohibido y Carolina es la mariposa, la madam… está operada, pero es la única que es padre”.

El film se construye con una serie de reportajes a las protagonistas, intercalada con imágenes de su vida cotidiana. Ellas narran su experiencia frente a cámara, en un registro que linda más con una entrevista televisiva, lo cual empobrece y desluce el documental. La cámara funciona como un agente catalizador de sus conflictos, sus inicios y su esperanza. Los planos son cercanos y optimizan la atención sobre cada uno de los relatos que sostienen la película. Todas las entrevistadas se muestran con gran sinceridad, como si por medio del film buscaran dignificarse y cambiar la imagen negativa que sobrellevan, romper los prejuicios y disminuir la discriminación cotidiana que padecen.

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Fotograma de Madam BaterflaiEl documental intenta contextualizar a sus protagonistas haciendo participar a una persona de su entorno afectivo. En Mariana, su grupo familiar cuenta el proceso de aceptación que transitaron cuando su hija les confesó su homosexualidad; comparten fotos y nos abren su casa. Joseph presenta a sus amigos y a su pareja, esa es la familia que supo construir; Paloma, quien estuvo presa y actualmente volvió a prisión, muestra a las chicas que trabajaban con ella ejerciendo la prostitución. De Marcela, su ex pareja cuenta la paulatina transformación que vivió, el rechazo de sus padres y la dificultad de poder aceptarse. Carolina es padre de un varón, había formado una familia que no pudo sostener porque se sentía mujer. Es la única que decidió operarse con ayuda de la comprensión de su hijo. Con ella recorremos su trabajo, su casa y la rutina diaria.

“Para mí y para todo el equipo de filmación –cuenta Sama- fue una experiencia muy enriquecedora, me enseñó que todos, sin distinción, tenemos el gen de la discriminación por más que seamos los últimos en el escalón, y que hay que aceptarse tal cual uno es, para luego aceptar al otro. Como dice Joseph, uno de los protagonistas: ‘Lo importante no es cómo sos, sino qué haces con lo que sos’”.

Madam Baterflai, críticaLa realizadora ha generado un clima de confianza y calidez sobre un tema íntimo y delicado. Pudo sortear, con altura y en mitad del rodaje, el suicidio de una de las protagonistas. Una instancia dolorosa en la que consigue, a través del uso de la animación y del fundido de imágenes, embellecer la femineidad de sus protagonistas y dedicarles el film.

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Declarada de interés cultural por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación y de la Provincia de Mendoza, como así también anunciada de interés cultural por la Dirección Nacional de la Juventud, Madam Baterflai narra con honestidad las trampas de una sociedad “libre” pero cargada de prejuicios y en la que aún fallan los procesos de inclusión a personas que no responden a los cánones del género.

Tráiler:

//www.youtube.com/watch?v=tSvuc5O12aY

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