Nuestro último verano en Escocia

Doug y Abi están atravesando una desagradable separación en la que sus tres hijos pequeños son los más perjudicados. Con todo el estrés emocional encima, la pareja decide ir “como una familia” a las Highlands escocesas al cumpleaños de Gordie, el extraordinario padre de Doug, que está gravemente enfermo. Allí los niños, que son el verdadero motor de la película y no sólo el recurso cómico, tendrán que lidiar con las constantes discusiones de los adultos, que también pesan sobre el abuelo. En estas circunstancias y en un momento dado (no daré pistas), un inesperado acontecimiento obliga a los adultos a comportarse como tales y aparcar sus rencillas y manías.

La comicidad y el humor, si se usan con inteligencia y criterio, pueden ensalzar y revitalizar una película dramática del mismo modo que a veces también purgan los sinsabores y tristezas de la vida, y ayudan a superarlos. Ese efecto de catarsis se ha conseguido con mucho acierto en otras cintas (se me ocurren Forrest Gump, Intocable, Up), pero en el caso de Nuestro último verano en Escocia, ese punto agridulce de la “comedia dramática” queda soso. No es el caso de otra película de similares temas, estética y objetivo, como Pequeña Miss Sunshine, que si posee una fuerza dramática suficiente como para emocionar y dejarte viendo los créditos finales reabsorbiendo la lagrimilla y con la sonrisa dolorida.

Nuestro último verano... fotogramaEn Nuestro último verano en Escocia el guion es desgraciadamente de poco nivel, no exprime del todo la vertiente dramática de la cinta. Acaba siendo demasiado liviana en ese sentido, no consigues llegar a emocionarte al final, es unidimensional y predecible a pesar del papel de los niños y el abuelo.

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Empieza con cierta gracia, dando la sensación de que será más gamberra de lo que al final resulta ser, los desvergonzados y alocados niños cumplen con su papel en la trama con sus afilados comentarios y surrealistas arrebatos, sin perder fuelle. Son los adultos, hipócritas, reprimidos, inseguros y mentirosos, los que resultan, a la postre, completamente unidimensionales y aburridos. De ahí el inevitable y predecible final de “¡oh vaya, menuda lección de vida nos han dado estos niños!” Mención aparte para Gordie, interpretado por un gran Billy Connolly que se luce al dar vida al único personaje adulto con cierta gracia de la película.

Un poco insatisfactoria también la fotografía. ¿Un par de panorámicas, y un bosque y una costa de fondo es todo lo que ofrecen las Highlands escocesas? No sé… Muy poquita cosa, ¿no?

Los niños de Nuestro último verano en EscociaSumarizando, es una película “buenrollista”, con ciertos toques de humor negro brittish que le dan un toque sabroso (si no te los han “spoileado” en el tráiler). Pese a ello, le falta fuerza, sobre todo en su vertiente dramática. Todo el peso de la trama recae en los niños, que monopolizan los puntos positivos del film: la escena con la amiga lesbiana de Gordie, las rocas de la pequeña Jess y el casco vikingo “históricamente correcto” de Mickey. Para mi gusto, solo ellos salvan la película de un Insuficiente.

Trailer:

//www.youtube.com/watch?v=J9Lp1DVXIrE

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