Paterson

Festival de Cannes – 69ª Edición – 2016

Jim Jarmusch tenía la agenda completa. Presentar dos películas dentro del Festival de Cannes no debe dejar mucho tiempo para el ocio. Y vino bien acompañado. Iggy Pop no dejó pasar la oportunidad de pasearse por la Croissette con motivo de la presentación de Gimme Danger, documental musical sobre The Stooges, el grupo con el que debutó.

Por otro lado, Paterson, dentro de la sección oficial, se convertía en una de las preferidas de la prensa cinematográfica, sin embargo, no consiguió ningún galardón.

Jarmusch, siempre interesado en los mundos sutiles e interiores, plantea una narración sencilla para contagiarnos de poesía. Un arte que se crea a partir de la observación y la sensibilidad que nace de la comunión del individuo con su entorno. Para ello, se centra en recrear el contexto y rutina de Paterson (Adam Driver), un conductor de autobús de la ciudad de Paterson, en Nueva Jersey, que vive con su novia Laura (Golshifteh Farahani) y su bulldog Malvin. En sus ratos libres, escribe poemas, mediante el uso del verso libre, combinando prosa, poesía e, incluso, fragmentos de publicidad, como creaba su admirado William Carlos Williams, quien pensaba que la imaginación despierta para aquel que percibe la realidad objetiva de las cosas. En la descripción lineal y mecánica que Jarmusch realiza sobre la rutina de Paterson, marca el paso de los días a lo largo de una semana de manera sistemática para hacer hincapié en los patrones idénticos que se dan en la consecución de los días. Es en las variantes insignificantes donde Paterson encuentra la fuente de su inspiración. Mientras él escribe, Jarmusch sobreimprime en la pantalla sus letras.

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Paterson, fotogramaExiste en el film una lógica matemática, desde el epónimo del título a la invención del microcosmos del poeta, lleno de dualidades y simetrías, como la aparición de varias parejas de gemelos, el diseño bicolor de los cupcakes y cortinas diseñados por Laura o los lugares que Paterson frecuenta todos los días. Este esquema cuadriculado tan afectado parece contagiar la idiosincrasia de su protagonista Paterson, quien se comporta como si fuese un robot, inmutable y rectilíneo con independencia de lo que sucede a su alrededor, algo que contrasta con su demostrada sensibilidad para la poesía.

Paterson es una delicia que nos habla de la importancia de las pequeñas cosas dentro de nuestra cotidianidad. Admirar la belleza que nos rodea en la rutina está a nuestro alcance.

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