Resident Evil: El capítulo final

En el número pasado tuve el agrado de abordar la crítica de la película Assassin’s Creed (Justin Kurzel, 2016), en la que destaqué el problema histórico que ha tenido Hollywood en recrear en una cinta las mismas sensaciones que transmite un videojuego. En gran parte, el análisis de dicho filme fue comparado con las aventuras de Milla Jovovich durante toda la saga cinematográfica de Resident Evil, adaptaciones que estuvieron a cargo en su totalidad del inglés Paul W.S. Anderson. Este año es testigo del final de las aventuras de Alice (personaje interpretado por Jovovich).

Resident Evil es el ejemplo claro de todo lo que no se debe hacer a la hora de adaptar cinematográficamente un videojuego. Pero no por el hecho de que esté mal escrita o porque sus aspectos técnicos sean inaceptables, sino por otra cuestión… ¿Dónde quedó la historia de Jill y Chris, perdidos en una mansión para después descubrir un laboratorio subterráneo en el que se preparaban armas bioquímicas? Y con esto no me refiero a que no esté retratado en los filmes, sino que es contado como algo secundario. La historia de las versiones cinematográficas se apodera de algunos nombres, de cierta iconografía y escribe su propia versión, más orientada a un cine de acción, convirtiendo a Milla Jovovich en una suerte de mezcla entre los personajes tradicionales de Jason Statham y Liam Neeson, con un poco más de algunos invencibles, como el de Schwarzenegger en Commando (Mark Lester, 1985). Y esta historia apropiada, aparte de ser una falta de respeto a los amantes del famoso survival horror de Capcom, también podría dejar, en aquellos que no conocen la historia original, la sensación de que hay muchos puntos no explicados.

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El primer punto en contra de este filme se lo lleva el montaje, realmente catastrófico e inentendible. Especialmente en las escenas de acción (el 90% de la película), donde uno puede estar observando la película sin entender qué se buscaba con el abrupto cambio de imágenes constante, algo que más allá del mareo que provoca, no permite seguir los hechos y no nos deja bien en claro qué es lo que está sucediendo. Ni hablar del efecto que esto produce en una película que fue concebida como un espectáculo 3D.

Como ya he expresado, Milla Jovovich repite su papel de la invencible Alice, personaje que no existe en ninguno de los juegos que vieron la luz hasta la fecha. Pero también reaparece el Doctor Isaacs, intepretado por Iain Glen, además de Albert Wesker (Shawn Roberts) y también Claire Redfield (Ali Larter). Hay que decir que los últimos dos personajes sí pertenecen a la saga jugable de la desarrolladora japonesa Capcom, pero en esta versión cinematográfica ocupan papeles secundarios, lejos de su protagonismo en las entregas para consolas.

Los zombies pasan a ser parte del decorado de fondo de la historia creada por Paul W.S. Anderson. Algo parecido a lo que ocurre en The Walking Dead (Frank Darabont, Robert Kirkman, 2010-), donde prevalecen las relaciones de poder entre humanos (en este caso entre Alice y el Dr. Isaacs), existe una constante lucha con el personaje de Iain Glen, concebido como un villano invencible. Lo que disparó el brote del virus T en la colmena, en la primera entrega, obtiene finalmente una resolución previsible. Y a diferencia de la versión cinematográfica, la de las consolas sí supo reinventarse a lo largo de sus siete entregas y alguna cantidad de spin-offs más.

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En primer término, nos preguntamos cuál fue el fin de realizar seis filmes de una saga que se prolongó durante quince años, sin aportar algo sustancialmente nuevo, más que una suerte de supersoldado femenino y una serie de stunts interminables. En segundo término, citamos las dos películas creadas por completo con CGI, Resident Evil: Degeneración (Biohazard: Degeneration, Makoto Kamiya, 2008) y Resident Evil: La Maldición (Biohazard: Damnation, Makoto Kamiya y Toyoshi Minamino, 2012) y nos planteamos: ¿Es posible una versión futura de Resident Evil con personajes live action que respete la historia original? ¿Es necesario que ello ocurra para que la historia no pierda sentido? Creo que no, teniendo en cuenta la tecnología con la que se cuenta actualmente, se puede reiniciar esta saga sin esa necesidad. Lo que definitivamente no queremos: más entregas de la historia creada por Paul W.S. Anderson.

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