Salón del Cine y las Series 2017

Se llevó a cabo en Barcelona la segunda edición del Salón del Cine y las Series. Durante los días 27, 28 y 29 de enero, la Farga de L’Hospitalet acogió a cerca de 26.000 asistentes que pudieron disfrutar de un evento que cada año coge más fuerza. Así, al menos, lo demuestra  una de las muchas columnas que sostiene la sala, donde los espectadores tienen la ocasión de escribir en unas notas adhesivas el sentimiento que les causa tal acontecimiento. De entre muchas, la frase escrita en una de ellas me llama atención: “Síndrome de Stendhal”. Medio en broma medio en serio, la verdad es que mires donde mires, es un regalo para la vista.

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El Salón se divide en dos plantas, en la primera (dónde se aglutina la mayor parte de la gente) está compuesta por innumerables stands, colocados estratégicamente para crear largos pasillos entre ellos y hacer un circuito cerrado con la intención de que el espectador no pierda detalle. En el inmenso espacio dedicado, se puede observar justo al entrar la magnífica exposición “Coches de Cine”. Para los nostálgicos, se encuentra el mítico DeLorean de Back to the Future (Regreso al futuro, Robert Zemeckis, 1985) o aquel coche de época tan clásico como su director, el Gran Torino (Gran Torino, Clint Eastwood, 2008). Para los interesados en literatura cinéfila; librerías que contienen material tan interesante como los procesos de un guion cinematográfico, la biografía de grandes cineastas como Hitchcock o Tarkovski, o libros guionizados de ese genio neoyorkino apodado Woody Allen. Pero no creáis que se puede ser solamente un simple observador, el Salón te da la oportunidad de realizar tu propia interpretación, escenas tan míticas como el asesinato en la ducha de Psycho (Psicosis, Alfred Hitchcock, 1960), o la escena de Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994) en la que Jules (Samuel L. Jackson) recita el gran verso de “Ezequiel 25:17” antes de apretar el gatillo, están recreadas para meterse en el papel y poder ser víctima o verdugo durante algunos minutos. La formación e información cobra un papel importante, durante los tres días se dan un total de 35 charlas de los diferentes ámbitos de los procesos del séptimo arte; la escritura del guion, el doblaje o la interpretación, junto a unas mesas redondas donde directores, productores y creadores de efectos especiales mantienen un diálogo abierto con los interesados del medio audiovisual.  La nueva era de la tecnología se abre paso, y a todo esto no puede faltar un espacio donde las principales marcas de fotografía, vídeo y accesorios, así como la realidad virtual o la impresora 3D muestran sus novedades al público a la vez que ponen en práctica algunos de los dispositivos más vanguardistas.

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La segunda planta del Salón está únicamente reservada para conferencias, charlas y exposiciones. En estas últimas (que ocupan la mayoría de la salas) encontramos piezas originales de las películas más míticas de la ciencia ficción y género. Tuvimos la oportunidad de observar de cerca material tan interesante como la pistola futurista de doble gatillo que Rick Deckard (Harrison Ford) llevaba para dar caza a los replicantes en esa oscura y magnífica película: Blade Runner (Ridley Scott, 1982). Las gafas con las que Neo (Keanu Reeves) observaba que la realidad no era exactamente lo que le habían contado en The Matrix (Matrix, Hermanas Wachowski, 1999) o la espada del despiadado jefe de los Uruk-hai, que se llevó más de una vida en la primera parte de la ya épica y fantástica The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring (El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo, Peter Jackson, 2001).

De todo esto y mucho más se pudo disfrutar en el Salón del Cine y las Series. Como recuerdo, un sinfín de merchandising (tazas, camisetas, pósters, figuras, curiosidades…) para todos los gustos acaban de perfilar la estructura del evento. La mañana es fructífera, apasionante y muy productiva, y el tiempo corre vertiginosamente, lo cual es significado evidente de un entretenimiento digno y placentero.

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