X-Men: Días del futuro pasado

Podemos concebir el cine como una exposición de cuadros, en la cual estamos expuestos a una variedad de conceptos y de imágenes. Nos podemos recrear en cada uno de ellos, apreciando sus colores y sus líneas, aprendiendo a distinguir las historias que nos cuentan, regodeando nuestros ojos en los pincelazos que el artista ha trazado en cada rincón, hasta construir una imagen que tiene sentido en sí misma. Podemos apreciar la maestría de la composición y sentir que hay un mensaje, el cual se transmite en la medida en que pongamos atención, en que nos dejemos llevar, venciendo nuestra racionalidad, hacia los paisajes así pintados. Y si estos son sutiles o abstractos, e incluso si son realistas, podemos contribuir con nuestra propia imaginación para pintar la obra a nuestra propia imagen y semejanza.

Vamos entonces recorriendo la exposición en el filme, conformada por decenas, por centenares de cuadros, los cuales se van hilando por medio de la trama y con nuestra habilidad para llenar los espacios entre cuadros, damos continuidad visual e imaginativa a la experiencia, que se convierte en una historia que podemos narrar, en recuerdos entrelazados… y los cuadros se van difuminando y la historia es protagónica. Es interesante el caso de las películas basadas en los comics, que en su origen han sido concebidos como obras de arte, en las cuales cada imagen es literalmente un cuadro, en sí mismo una historia.

X-Men: Días del futuro pasado, fotogramaMe parece que X-Men: días del futuro pasado es precisamente eso. Una impresionante exposición de cuadros de gran factura, en los cuales el director y todo su elenco han pintado el comic con ayuda de los fantásticos recursos que permite la tecnología. Como espectador que disfruta de la observación, he agradecido que la película no tenga un ritmo desesperado que me arrastre por la trama en torbellinos confusos y veloces, tal como sucede en otras películas de este género (es el caso de Los Vengadores, Joss Whedon, EUA, 2012). En cambio, acá uno puede recordar cada escena y apreciar a cada uno de la docena o más de héroes mutantes, dotados de curiosos poderes que desafían la imaginación. En algunos de ellos las imágenes son imborrables, notablemente en el caso de la mutante azul, Raven Darkolme (Mystique), protagonizada por Jennifer Lawrence, cuyos cambios de forma nunca dejan de impresionar, dado el recorrido que la cámara hace por su cara y su cuerpo, a medida que se transforman sus trazos corporales en otro personaje; igualmente es notable el impacto visual que se genera cada vez que Fan Bingbing como Clarice Ferguson (Blink) crea esos súbitos portales para teletransportar, que va colocando sobre la escena a modo de pasos de ballet. La magia del cine ha sido muy bien aprovechada para dar sentido a las hazañas de Evan Peters como Pietro Maximoff (Quicksilver) con su capacidad asombrosa para moverse y para tomar decisiones a velocidades supersónicas, sin perder su compostura ni su cara fresca y sonriente. O para destacar los irresistibles poderes de Erik Lehnsherr (Magneto), protagonizado en sus épocas de joven mutante rebelde por Michael Fassbender y como veterano y sabio líder por Ian McKellen, un personaje que mueve un estadio entero con base en su capacidad para manipular objetos metálicos. Que el cuadro es lo dominante acá, se aprecia especialmente en el caso de las escenas en que aparece una actriz tan famosa como Halle Berry, Ororo Munroe (Storm), en las cuales lo importante no es la trama, sino su figura espectacular, a modo de dibujo que irrumpe.

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X-Men, imagenVale la pena detenerse un poco, sin embargo, en la historia que se cuenta, que no deja de tener atractivo y desafíos para el espectador, ya que transcurre en simultáneo dos épocas, con frecuentes conexiones basadas en los singulares viajes por el tiempo que experimenta el protagonista mayor del filme, Hugh Jackman como Logan (Wolverine), quizás el más humano o si se quiere más normal de los poderosos mutantes, sujeto al dolor y a la curación milagrosa, y por ello más cercano. Wolverine viaja al pasado con la misión de cambiar el curso de la historia y evitar la eventual destrucción de la raza mutante, a manos (mejor dicho, a manos mecánicas) de la raza de robóticas creaciones conocidas como los centinelas. Tales centinelas son un producto de la poderosa y maliciosa mente de un extraño personaje, el científico humano Bolivar Trask (Peter Dinklage) y poseen grandes poderes mortíferos, a modo de armas de destrucción masiva que descienden de imposibles naves cajones para destruir cualquier remanente de los mutantes.

En la historia fantástica se han introducido episodios de la vida real, como son la guerra de Vietnam, las negociaciones de París entre Vietnam y Estados Unidos y la presencia del presidente Nixon con toda su corte de famosos asesores. Esto sirve como puente de unión entre la fantasía y la realidad y quizás nada más apropiado que usar a Nixon, un personaje bien curioso de la historia reciente estadounidense, cuya vida misma es un compendio de extremismos, de inesperadas glorias y fracasos.

X-Men, críticaComo fondo de esta exposición de cuadros fantásticos han quedado planteadas, sutilmente, dos situaciones, que si bien parecen de ciencia ficción o de historieta fantástica, no dejan de tener relevancia. La mutación es en cierta forma la base creativa de la evolución y ha permitido la enorme variedad subyacente en el mundo natural. Los mutantes de la película, con sus poderes fantásticos, son imágenes de la enorme potencialidad subyacente en lo humano, que a modo caricaturesco, contemplamos con admiración, envidia y temor. Lo mecánico y lo robótico, es la expresión de la creatividad humana, artificial, deliberada, científica; acá se manifiesta como raza de centinelas sin alma, dotados de pura fuerza destructiva. Al contemplar los cuadros de esta aventura, algo resuena en nosotros, algo más que el divertimento y la entretención, un cierto llamado al equilibrio, al humanismo que nos proteja de las diversas fuerzas destructivas. Sean estas las naturales, nuestras locuras mutantes, o las artificiales, nuestras locuras científicas y tecnológicas.

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Trailer:

//www.youtube.com/watch?v=xFCxOFDwTKs

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